Archivo de la etiqueta: Cuentos de Rosario

Alerta

Viste, hay alerta, dice la mina cuando le abre la puerta. Una de la mañana en un barrio ajeno, la tormenta preparada para salir a la cancha y ella en pantuflas, recién duchada, con poca onda y olor a jabón. Me comería un helado, acá a una cuadra hay una heladería buenísima, agrega, señalando la dirección que supone que él debe seguir. Diez minutos después, mientras corre las veredas hasta la parada del bondi, él siente que las gotas son como puños pequeños. Putos del servicio meteorológico, piensa, empapado de Rosario.

 

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by Herman Costarasanti ®

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Un primo lejano

primo lejanoVolviendo de casa de Ana, le digo al taxista que doble por Puccio. El empedrado español hace vibrar el auto, el río no se ve pero está ahí, detrás de los faroles, el taxi pasa bajo el puente del poeta, después gira y toma Colombres, en dirección al centro. La tormenta ha cesado, pero el pavimento y las ruedas siguen con el ruidito ese como de chicle, como de pegamento. Sigue leyendo

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Confesiones

Empezó como un cosquilleo desde adentro, como una minúscula muchedumbre manifestándose desde la vejiga y, como se volvió algo difícil de tolerar, decidí que era hora de visitar el baño del bar. Una vez dentro, fue cosa de mirarse para empezar una charla de tipos que parecen amigos de toda la vida. Sigue leyendo

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La hija del griego

Sos igualito a Alejandro Magno, me dijo como al pasar.Y cómo sabés que me parezco a Alejandro Magno, le pregunto. Porque estuve con el general griego hace mucho tiempo en una fiesta, me contesta, medio cagándose de risa.

Entonces me incliné un poco hacia atrás viste, como tomando distancia para mirarla mejor. Y claro, pensé. Una vez que me venía a hablar una mina, no podía ser otra que una loca de mierda. Sigue leyendo

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Multiverso

Camina por calle San Lorenzo apresurado; si llega nuevamente tarde al trabajo el gordo Venturini le va a complicar la existencia. Una cuadra antes de la oficina, ve que una chica se acerca caminando por la vereda. Cuando está lo suficientemente cerca para comprender que no se ha equivocado, que la minita es lindísima, nota que ella está llorando. Se cruzan. Sigue leyendo

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