El escape

Me levanté ese día y volví a escuchar los gritos, los portazos. Sabía que mi vecina estaba llorando en su cuarto; además, era mi mejor amiga. Entonces, cansado de los abusos que sufría Rita, decidí ayudarla con una idea muy simple que venía organizando desde hacía un tiempo.  

Fui hasta su casa y toqué el timbre. La puerta se abrió y ahí estaba la figura del padre, oscura, obtusa, terrible. Rita pasó corriendo entre el triángulo de sus piernas para tomar mi mano y correr calle de tierra abajo, hasta perdernos entre los arbustos de la casa de los alemanes que vivían en la esquina.

Entonces la conduje hasta el lugar donde empezaba el plan, los ojos grandes de Rita todavía hinchados de tanto llorar y esos cachetes redondetes que me daban tanta gracia cuando sonreía a pesar de todo. Caminamos unas cuadras, pasamos frente al almacén de los Cardinalli y doblamos por el caminito que llevaba a ese arroyito repleto de truchas que tanto nos gustaba.

Una vez ahí, le armé un lindo barco con unos diarios que había encontrado en un cajón del armario de la cocina, de un color amarillo hermosísimo que hasta me daba lástima usar. Armé el barquito concienzudamente, con varias hojas, con mucha cinta adhesiva y con un esqueleto de ramas secas, a sabiendas que un error en el doblaje o en el cálculo haría que mi amiga terminara estrellada contra una roca en el primer rápido que tomara la embarcación.

Una vez terminado, observamos juntos la obra que no se diferenciaba mucho del resto de barcos de papel que habíamos construido antes, a excepción de su tamaño y sus materiales. Tampoco daba mucha sensación de seguridad, pero en ese momento no pareció importarnos.

Entonces busqué en mi mochila y le di a Rita los dos sándwiches de milanesa que le había pedido a mamá Florentina para la excursión, ignorando la mirada perspicaz de madre que sabe que su hijo está tramando algo más que un simple picnic. También le di mi alcancía con los ahorros de toda mi vida, seis años de navidades, cumpleaños y visitas del ratoncito Pérez. Además, desde que había decidido que mi chanchito viajaría con Rita, había ahorrado todas las monedas que mamá me daba o que encontraba en casa, imaginando que las Titas y las Rodhesias que tanto me gustaban se convertirían en babosas o cucarachas una vez dentro de mi estómago. Finalmente le entregué una carta con letra temblorosa que había estado escribiendo el día anterior pero que al final solo decía “buen viaje amiga Riti” porque las otras versiones que había escrito no me habían gustado.

Subió sin dudar a la embarcación y con la ayuda de un palo se empujó hacia la corriente. Corrí junto al barquito unos metros hasta que una piedra me hizo tropezar. Al levantar la vista la vi reír con los cachetes redondetes y entonces reí yo también.  El barquito dobló siguiendo el curso del arroyo y antes de perderse entre los árboles, Rita me miró con esos ojos hinchados que el recuerdo me trae cada vez que pienso en ella. Esa fue la última vez que la vi.

by Matías Castro Sahilices ®

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11 pensamientos en “El escape

  1. Dessjuest dice:

    Es una gran historia, el amor verdadero, el amor puro y desinteresado, muy boniga historia, es realmente emocionante, te has salido.

  2. Shira Shaman dice:

    Reblogueó esto en Inventar mi verdady comentado:
    De la pluma de un extraordinario escritor les dejo esta entrada que me ha cautivado

  3. Nilda saportio dice:

    solamente felicitaciones, muy lindo relato

  4. Virginia dice:

    Què lindo! A mi tambièn es el que más me gustò!!! Continua così frat!

  5. fulca dice:

    Eras vos en el sueño, pero no eras vos. Igual es imposible sacarte de la estampa. Gracias por entrar, finalmente, porque siempre estuviste al lado cuando escribía. ;) (sisi, literalmente también).

  6. Riti dice:

    Volví a llorar leyendo este relato, como aquel día en casa.

  7. fulca dice:

    Gracias por los comentarios !

  8. Elena dice:

    “Buen viaje amigo Mati “

  9. cris dice:

    me encantó! Cuanto sentimiento!!!!!!

  10. Gretel dice:

    qué nostálgico…….muy emotivo y delicado, creo que es mi favorito..

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